Hará unos escasos años, y entendiéndose a priori como involucrados en un delito de sangre contra la vida humana, se encuentran investigados miembros de una entidad de la Administración pública local perteneciente a las Fuerzas del Orden Público (FOP), hallándose en estos momentos ingresados en un centro penitenciario.

A fecha de cuando se suscribe el presente artículo del blog de CONSULTORIA EN PSICOLOGIA LEGAL Y FORENSE – Dr. Bernat-N. Tiffon, la causa aún está pendiente de celebrarse la vista oral correspondiente y, en consecuencia, aún no hay sentencia que determinen los “hechos probados”.

No obstante, los medios de comunicación han venido a relatar y a realizar la crónica de los hechos como si de un capítulo de una afamada y clásica serie de los años 80 de una de las cadenas públicas de televisión (de entonces) se tratase.

Con independencia de lo que vienen a relatar los medios de comunicación como del propio caso en sí mismo, los profesionales (ya sean Operadores Jurídicos como expertos del Peritaje) que se dedican al sector jurisdiccional de lo Penal, en ocasiones se encuentran con mucha casuística de singular dificultad y complejidad tanto jurídica como pericial.

En ocasiones, la complejidad del asunto puede resultar sencilla de abordar profesionalmente; y, en otras ocasiones, puede resultar dificultosa y puede suponer un trabajo arduo y tedioso para todos los profesionales que intervienen.

Como siempre, es una vez que se emite y se da a conocer la resolución de la Sentencia redactada por SSª, dónde se esclarecen los hechos delictivo-criminológicos y se declaran como “probados”—según siempre a su criterio— lo que considera el quién, qué, cómo, cuándo, dónde y por qué se sucedieron la cadena de los hechos ilícitos que condujo a la materialización de la conducta antijurídica que es objeto de litigio.

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